Beneficios del entrenamiento en la tercera edad
Reducción de dolores y molestias habituales
Mediante el entrenamiento se refuerzan músculos de la espalda, las rodillas y la cintura, haciendo que los dolores o molestias crónicas sean menos intensos.
Aumento de la confianza al moverte
Se reduce el riesgo de caídas y el cuerpo se siente más seguro, así no tendrás miedo de realizar los movimientos más cotidianos.
Recuperación de la salud cardiovascular
Entrenar en la tercera edad mejora la circulación, contribuye a bajar la presión arterial y ayuda a controlar el peso corporal.
Mejora de la salud mental
El ejercicio reduce síntomas de ansiedad y de depresión, fomenta un mejor estado de ánimo y combate el aislamiento social que por desgracia sufren algunas personas mayores.