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Dentro de las diferentes lesiones deportivas, los desgarros musculares son de las más comunes, no solo entre grandes deportistas, sino también entre personas que hacen ejercicio de manera puntual.
En este artículo de Squmat queremos hablarte de los desgarros musculares, para que sepas cómo prevenirlos y, si llegaras a sufrir uno, cómo tratarlo para recuperar cuanto antes tu condición física.
Contenido:
ToggleUn desgarro muscular es una lesión deportiva que afecta a este tipo de tejido, producida cuando las fibras que forman el músculo se rompen total o parcialmente, o bien sufren una distensión excesiva.
Junto a las fibras musculares, en un desgarro también se rompen los vasos sanguíneos que circulan por ellas, por lo que, además del fuerte dolor que genera, también causa la aparición de un hematoma.
En general, los desgarros musculares se clasifican según su gravedad en tres tipos:
Se trata de la lesión más leve de todas, cuando las fibras musculares no llegan a romperse (o se rompen muy pocas), sino, más bien, sufren un estiramiento que no son capaces de soportar. Estos desgarros leves son los que más rápidamente se recuperan.
En el desgarro muscular de segundo grado, las fibras sí llegan a romperse, al menos de manera parcial, con una sensación más aguda de dolor y una disminución de la movilidad. Para tratar este tipo de desgarros, es probable que, además de reposo, se requiera de fisioterapia.
Es la lesión más grave y más dolorosa. Se produce cuando las fibras musculares se rompen del todo, lo que provoca que el músculo se separe del tendón o del hueso. Después de sufrir un desgarro de este nivel, resulta imposible mover el músculo, y a menudo necesita de intervención quirúrgica y de un largo periodo de rehabilitación.
Ya hemos mencionado que un desgarro se produce cuando las fibras musculares sufren un daño de leve a grave. Pero veamos las principales razones por las que puede originarse ese daño.
Teniendo esto en cuenta, ayudaremos a prevenir los desgarros, además de otros tipos de problemas musculares relacionados con la actividad física.
Por supuesto, no todos los músculos están igual de expuestos a sufrir una rotura.
En general, los que tienen mayor probabilidad son los que forman parte de áreas que soportan más tensión y esfuerzo durante el entrenamiento.
Dicho esto, podemos hablar de los gemelos, los isquiotibiales y los cuádriceps, principales músculos de las piernas, y músculos de la espalda baja como los lumbares, ya que cualquier sobreesfuerzo termina repercutiéndose en la cintura, al encontrarse en ella el centro de gravedad del cuerpo.
En los desgarros musculares de grado I, la lesión suele ser leve y se manifiesta principalmente como una sensación de tensión o sensibilidad en el músculo. En este nivel, muchas personas pueden continuar con su rutina diaria sin grandes complicaciones. El verdadero peligro radica en pasar por alto la lesión y no iniciar el tratamiento oportuno, lo que puede retrasar la recuperación completa.
En los de grado II, el dolor es intenso y difícil de ignorar, acompañado de inflamación, rigidez y molestias al realizar cualquier movimiento.
En el caso de los desgarros de grado III, el daño es total: el dolor es agudo, la hinchazón considerable y la función muscular se ve anulada, lo que hace imprescindible acudir de inmediato a un especialista.
No todos los dolores musculares corresponden a desgarros: también existen las contracturas musculares, cuyos síntomas son diferentes.
La contractura suele sentirse como un “nudo” o una tirantez en el músculo. El dolor aparece poco a poco, incluso al día siguiente del entrenamiento, y aunque molesta, normalmente no reduce la movilidad. No suele provocar moratones ni hinchazón, al no haber rotura de vasos sanguíneos, y mejora bastante rápido con calor, estiramientos suaves, masajes y descanso.
Por su parte, en un desgarro muscular el dolor llega de golpe, como un pinchazo fuerte o un tirón que te obliga a parar al instante. Suele ir acompañado de inflamación, moratón o incluso una sensación de que el músculo “se ha roto”. Aquí la movilidad queda limitada dependiendo de la gravedad y la recuperación es más lenta, necesitando reposo, hielo y, en los casos más graves, la valoración de un médico o fisioterapeuta deportivo.
Un desgarro muscular puede alejarnos de la actividad física durante semanas si no se trata de la forma adecuada. La clave para recuperarse está en seguir un proceso ordenado, combinar reposo con tratamiento específico y respetar los tiempos de curación.
Nada más producirse la lesión, lo recomendable es aplicar el protocolo RICE:
En desgarros de grado II o III es fundamental acudir a un profesional de la salud. El médico puede recomendar antiinflamatorios o incluso pruebas de imagen para valorar la gravedad. La fisioterapia ayuda a recuperar movilidad, reducir dolor y fortalecer el músculo de forma progresiva.
Una vez pasada la fase de dolor agudo, el fisioterapeuta puede pautar ejercicios suaves de estiramiento y fortalecimiento. Estos deben hacerse de manera progresiva, nunca forzada, para evitar recaídas
La recuperación muscular también depende de una buena nutrición. Asegúrate de consumir suficiente proteína, vitaminas y minerales (especialmente magnesio y potasio) para reparar los tejidos, además de mantenerte bien hidratado.
El tiempo varía según el grado del desgarro:
En Squmat no somos un gimnasio al uso: somos un centro de entrenamiento personal situado en Madrid, donde nos adaptamos a tus necesidades físicas, como recuperarte de un desgarre muscular o de cualquier otra complicación similar.
Nuestro objetivo es que te repongas de tu lesión de forma segura, fortalezcas tu cuerpo y vuelvas a entrenar como antes alejando la posibilidad de las recaídas. Para conseguirlo, combinamos tratamientos personalizados de fisioterapia y entrenamiento funcional para que cada sesión sea un paso hacia tu mejor versión.
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CEO & Entrenador Personal
Especialista en salud con más de 10 años de experiencia en el sector. Mi objetivo es que sumes vida a los años a través de mis programas de entrenamiento de fuerza y pérdida de grasa, readaptación de lesiones y entrenamiento en personas de edad avanzada.