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Envejecer no significa dejar de moverse. De hecho, ocurre justo lo contrario: cuanto más importantes son la salud y la autonomía, más necesario es el movimiento. Sin embargo, muchas personas mayores reducen su actividad física por miedo, por desconocimiento o porque piensan que “ya no es para ellos”.
La realidad es que el entrenamiento bien planteado es una de las herramientas más eficaces para envejecer mejor. Ayuda a mantener la independencia, prevenir caídas, reducir dolores y mejorar tanto el bienestar físico como el mental.
Por eso, hoy te explicamos por qué el entrenamiento es tan importante en personas mayores y cómo debe realizarse para que sea seguro y realmente beneficioso.
Contenido:
ToggleA partir de los 60 años (y en muchos casos antes), el cuerpo comienza a experimentar cambios naturales que, si no se trabajan, pueden afectar directamente a la calidad de vida. Entre estos cambios que sufre el organismo, hay que destacar los siguientes:
Con el paso del tiempo, el cuerpo pierde músculo y fuerza de forma progresiva, algo que, además, puede verse acelerado por una mala nutrición y, precisamente, la falta de ejercicio físico. Esto no solo afecta a la apariencia física, sino a funciones básicas como:
La buena noticia es que la fuerza se puede entrenar a cualquier edad, y es fundamental hacerlo para frenar esta pérdida.
La falta de movimiento provoca que las articulaciones se vuelvan rígidas y pierdan rango. Esta situación limita gestos tan cotidianos como girarse, agacharse o alcanzar objetos, aumentando así el riesgo de caídas y molestias.
Las caídas no suelen ser un accidente aislado, sino el resultado de:
El entrenamiento ayuda a reducir significativamente este riesgo, importante en edades avanzadas.
Como decimos, entrenar de forma adecuada tiene un impacto directo y positivo en el día a día de las personas mayores.
Uno de los mayores beneficios de entrenar cuando se alcanza la tercera edad es conservar la capacidad de valerse por uno mismo. Poder caminar sin ayuda, levantarse con facilidad o realizar tareas domésticas marca una enorme diferencia en la calidad de vida.
Trabajar el equilibrio y la estabilidad reduce las caídas y devuelve la seguridad al cuerpo. Muchas personas dejan de moverse por miedo, pero justamente el entrenamiento ayuda a recuperar la confianza.
Un cuerpo más fuerte y móvil suele doler menos. Muchas molestias de espalda, caderas o rodillas mejoran cuando se refuerzan los músculos que protegen las articulaciones.
Por supuesto, los beneficios no son solo físicos, pues el ejercicio también:
Moverse bien, sin dolores y sin miedos, es sentirse mejor.
Siempre que no haya una condición médica que impida la realización de algún ejercicio físico, en general, los mejores ejercicios para la tercera edad son:
Estos ejercicios ayudan a mantener las articulaciones flexibles y con buen rango de movimiento, previniendo la rigidez y mejorando la circulación.
El trabajo de fuerza es fundamental para evitar la pérdida de masa muscular (sarcopenia), una de las principales preocupaciones en la tercera edad. Estos ejercicios deben ser de impacto controlado y adaptados al nivel de la persona.
El trabajo de equilibrio es básico para prevenir caídas, una de las principales causas de lesiones en personas mayores.
Los ejercicios aeróbicos ayudan a mejorar la salud cardiovascular y la resistencia, además de ser suaves con las articulaciones.
El trabajo de estiramiento mejora la flexibilidad, alivia tensiones y reduce el riesgo de lesiones.
El entrenamiento funcional es el que imita los movimientos de la vida diaria, ayudando a las personas mayores a moverse con más eficacia y seguridad.
En SQUMAT entendemos que entrenar a partir de cierta edad requiere empatía, profesionalidad y mucha atención al detalle. Por eso nuestro enfoque está totalmente centrado en la persona.
Antes de empezar, realizamos una valoración para conocer el estado físico actual, la movilidad y el equilibrio, el historial de lesiones y los objetivos personales. Esto nos permite crear un plan realista y seguro.
Cada ejercicio se adapta al nivel de la persona. No hay prisas ni comparaciones. El progreso es gradual y respetuoso con el cuerpo.
Trabajamos con atención continua, corrigiendo movimientos y resolviendo dudas, para que la persona se sienta segura y acompañada, recurriendo a sesiones de fisioterapia o de rehabilitación si fuera necesario.
En SQUMAT no entrenamos para “cansar”, sino para hacer que las personas mayores se muevan con más libertad y confianza.
Si cuentas con el visto bueno de tu médico, te esperamos en nuestras sesiones de entrenamiento para la tercera edad en Madrid (Calle de Hernani, 49, 28020, Tetuán) para ayudarte a ganar en calidad de vida: nunca es tarde para sentirte mejor contigo mismo/a.
Ante cualquier duda, recuerda que puedes rellenar el formulario: te responderemos encantados lo más pronto posible.

CEO & Entrenador Personal
Especialista en salud con más de 10 años de experiencia en el sector. Mi objetivo es que sumes vida a los años a través de mis programas de entrenamiento de fuerza y pérdida de grasa, readaptación de lesiones y entrenamiento en personas de edad avanzada.