Lunes – Viernes: 7:00h – 21:00h
Sábados: 8:00 h – 14:00h
En el mundo del fitness, sobre todo cuando se trata de ganar masa muscular, existe una idea que se repite a menudo: “Cuanto más entrenes, mejores resultados tendrás”.
Sin embargo, lo cierto es que entrenar más no siempre significa progresar. De hecho, puede tener el resultado opuesto, como es el estancamiento. Cuando eso ocurre, es probable que estemos ante un caso de sobreentrenamiento.
Por eso, en este post de Squmat te explicamos qué es el sobreentrenamiento, cómo identificarlo y cómo evitarlo para continuar mejorando tu rendimiento.
Contenido:
TogglePodemos definir el sobreentrenamiento como un estado fisiológico y mental que aparece cuando el cuerpo no tiene tiempo suficiente para recuperarse del esfuerzo físico acumulado.
Este estado se caracteriza por un desequilibrio entre entrenamiento, descanso y nutrición, y puede frenar por completo tu progreso. Pero no hablamos solo de cansancio puntual, sino de un agotamiento profundo y persistente que afecta al rendimiento, al sistema nervioso e incluso al estado de ánimo.
Cada persona es un mundo y puede manifestar el sobreentrenamiento de manera diferente. No obstante, sí que existen una serie de señales que son comunes a todas ellas, de ahí la importancia de saber identificarlas.
Sientes cansancio todo el día aunque hayas dormido bien. Esta suele ser la primera señal de alarma a pesar de que es común achacarlo erróneamente a cualquier otra razón y no al sobreentrenamiento.
Cada vez te cuesta más conciliar el sueño, y eso a pesar de que te hayas machacado entrenando. A esto se suman los despertares nocturnos o dormir pero levantarte cansado, en relación con el punto de antes.
Notas que los pesos que antes levantabas sin problema ahora parecen imposibles, en el caso del entrenamiento de fuerza. O bien que tienes menos resistencia, por ejemplo, si practicas disciplinas como el running.
Otro síntoma de sobreentrenamiento es el aumento de la frecuencia cardíaca en reposo. Si te tomas las pulsaciones por la mañana nada más despertarte y notas que son superiores a las que sueles tener en esas mismas circunstancias, significa que el cuerpo no está completamente recuperado.
El cuerpo utiliza las horas de sueño para regenerarse y recuperarse después del entrenamiento. Sin embargo, las agujetas, los calambres o los dolores musculares que duran más de la cuenta son señal de que algo no va bien.
Al no darle al organismo el tiempo suficiente para recuperarse completamente, el riesgo de sufrir una lesión deportiva es más elevado, como pueden ser esguinces, sobrecargas, desgarros musculares o tendinopatías.
Los síntomas del sobreentrenamiento no son solo físicos, ya que entre ellos también están la irritabilidad, la apatía o incluso estados próximos a la depresión, que se deben a la situación de estrés continuado que sufre el organismo.
Aunque el sobreentrenamiento suele relacionarse con entrenamientos muy intensos (peso, tiempo, etc.), puede aparecer incluso en rutinas moderadas si la recuperación no es suficiente. Así, las causas más habituales son:
Por tanto, para evitar ese desequilibrio y reducir la probabilidad de sobreentrenamiento, hay que ajustar los pesos, la intensidad y los tiempos de recuperación en función de cada persona.
Como siempre, es mejor prevenir que curar, así que es fundamental tener presentes una serie de pautas para evitar caer en un estado de sobreentrenamiento.
La rutina de entrenamiento debe diseñarse para progresar sin exponerse a esfuerzos más excesivos de la cuenta. La clave está en avanzar progresivamente, variar los tipos de ejercicio y realizar una buena ejecución de la actividad para reducir el estrés muscular.
Es importantísimo dormir bien y programar días de recuperación (por ejemplo, entrenar y descansar en días alternos). Esto no hay que verlo como una opción, sino como una obligación que también forma parte del entrenamiento.
La ingesta de proteínas, carbohidratos y micronutrientes es la base de cualquier entrenamiento. Sin embargo, comer poco o abusar de ciertos alimentos (procesados, grasas saturadas, alcohol…) puede llevar al estancamiento o incluso a un peor estado físico.
El estrés externo causado por otros motivos se suma al estrés fisiológico del entrenamiento. Respiración, pausas activas o ejercicio suave pueden ayudar.
Combinar fuerza, movilidad, cardio controlado y sesiones suaves ayuda a evitar picos excesivos de carga.
Si no se ha prevenido y ya se ha llegado a un estado de sobreentrenamiento, la prioridad absoluta es dejar que el cuerpo se recupere. No vale con “descansar un día más”: hace falta una rutina que repare el sistema nervioso, muscular y hormonal. Para ello, se deben seguir los siguientes pasos:
En la mayoría de los casos, lo más efectivo es bajar drásticamente la carga o incluso parar 5–7 días para que el cuerpo salga del estado de estrés continuo. Esto no significa perder forma, sino recuperar la capacidad de progresar.
El sueño profundo es el principal mecanismo de reparación del cuerpo. Durante una fase de recuperación, trata de dormir 8–9 horas diarias, intentando mantener horarios regulares y evitando pantallas antes de dormir.
El sobreentrenamiento suele venir acompañado de déficit energético, por lo que en tu dieta debes incorporar proteínas de calidad, carbohidratos complejos, grasas saludables, frutas y verduras. Al igual que el cuerpo necesita nutrientes indicados para progresar, también los necesita para recuperarse.
Una vez pasan los primeros días, ayuda volver con actividades ligeras como caminar, movilidad, yoga o sesiones de fuerza muy controladas. De esta forma, el organismo se irá reactivando poco a poco.
El cuerpo no distingue entre estrés del entrenamiento y estrés del día a día. Técnicas como respiración consciente, pausas activas, estiramientos o incluso meditación pueden acelerar la recuperación.
Tras recuperarte, es importante revisar qué te llevó a un estado de sobreentrenamiento. Es posible que fuera una frecuencia o un esfuerzo excesivo, descansar poco, una mala alimentación o una situación de estrés mental. Saber qué causó el problema es la forma de evitarlo en el futuro.
Muchas veces, la gente entrena en los gimnasios sin la supervisión de un profesional que los oriente desde el primer día: qué ejercicios hacer y cómo hacerlos, durante cuánto tiempo, qué dieta llevar, qué días descansar…
Así, los usuarios que entrenan “libremente” suelen someter el cuerpo a un esfuerzo excesivo que, antes o después, los llevará a un estado de sobreentrenamiento, con las consecuencias que hemos visto.
En Squmat somos conscientes de la importancia que tiene contar con un entrenador personal que te acompañe y te asesore en todos los aspectos, para que puedas mejorar tu forma física sin poner en peligro tu salud.
Por eso, si buscas un lugar donde entrenar con seguridad y rutinas de ejercicio adaptadas a ti, necesitas recuperarte de un estado de sobreentrenamiento o, simplemente, quieres sentirte mejor contigo/a mismo/a, pásate por nuestro centro de entrenamiento personal de Madrid: estaremos a tu lado para que alcances (o vuelvas a alcanzar) tu mejor versión.
Te esperamos en Calle de Hernani, 49, 28020, Cuatro Caminos, Madrid, entre las estaciones de metro Nuevos Ministerios y Alvarado.
Y ante cualquier duda, recuerda que puedes rellenar el formulario de abajo: te responderemos encantados lo más pronto posible.

CEO & Entrenador Personal
Especialista en salud con más de 10 años de experiencia en el sector. Mi objetivo es que sumes vida a los años a través de mis programas de entrenamiento de fuerza y pérdida de grasa, readaptación de lesiones y entrenamiento en personas de edad avanzada.