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Septiembre suele llegar acompañado de buenas intenciones. Volvemos de las vacaciones con ganas de recuperar horarios, comer mejor y entrenar con regularidad. Sin embargo, cuando avanza el otoño, los días empiezan a acortarse, bajan las temperaturas y aquella motivación inicial puede perder fuerza.
Lo bueno es que no necesitas sentirte motivado cada día para mantener la constancia en el gimnasio. Necesitas una rutina realista, suficientemente flexible y adaptada a tu ritmo de vida.
Y en este post te contamos cómo construirla para que entrenar no sea solamente un propósito de septiembre.
Contenido:
ToggleDurante las primeras semanas de la vuelta a la rutina, todo parece jugar a favor: estrenamos horarios, recuperamos cierta organización y sentimos que comienza una nueva etapa. Precisamente por eso, septiembre es un buen mes para volver al gimnasio.
El problema aparece unas semanas después. La novedad desaparece, aumenta la carga de trabajo y cada vez hay menos horas de luz. Así, entrenar empieza a competir con el cansancio, los compromisos y las ganas de quedarse en casa.
En muchas ocasiones, el verdadero problema es haber creado una rutina demasiado exigente para mantenerla cuando las circunstancias dejan de ser ideales.
Uno de los errores más habituales al retomar el gimnasio consiste en planificar demasiadas sesiones. Es fácil pensar que entrenar cinco días será mejor que hacerlo tres, pero esa frecuencia solo es útil si encaja de manera sostenible en tu semana.
Si tienes poco tiempo o llevas meses sin entrenar, comenzar con dos o tres sesiones semanales es suficiente. Siempre podrás añadir otro día cuando el hábito esté consolidado.
Antes de establecer tu frecuencia, pregúntate:
Una planificación modesta que cumples durante meses produce mejores resultados que una rutina ambiciosa que abandonas en octubre.
No dejes la decisión de ir al gimnasio para el último momento. Si esperas a comprobar si tienes tiempo o ganas, es probable que otras tareas terminen ocupando ese espacio.
Trata cada sesión como una cita, es decir, elige previamente los días y las horas en las que vas a entrenar y anótalos en tu agenda, así reducirás el número de decisiones que debes tomar a lo largo de la semana.
También conviene identificar el horario que te resulta más fácil mantener. No existe una hora universalmente mejor para entrenar: algunas personas funcionan mejor por la mañana y otras prefieren hacerlo al terminar la jornada laboral. La mejor opción es aquella que puedas repetir con regularidad.
La motivación puede ayudarte a empezar, pero cambia de un día para otro. Si tu rutina depende exclusivamente de tener ganas, será difícil sostenerla durante los meses más fríos.
Para depender menos de ella, puedes facilitar todo lo relacionado con el entrenamiento:
Cuantas menos barreras tengas que superar antes de empezar, menos esfuerzo mental necesitarás para mantener el hábito.
“Perder peso” o “ponerme en forma” son objetivos comprensibles, pero demasiado amplios. Además, los cambios físicos necesitan tiempo y no siempre evolucionan de manera lineal.
Durante el otoño, resulta más útil fijar objetivos relacionados con acciones que sí puedes controlar. Por ejemplo:
Estos pequeños avances proporcionan referencias más frecuentes y te permiten comprobar que estás progresando incluso cuando todavía no aprecias grandes cambios físicos.
Quedar con otra persona introduce un compromiso adicional y puede hacer que acudir al gimnasio resulte más agradable, ya que es más difícil cancelar una sesión cuando alguien está contando contigo.
El entrenamiento en pareja o en grupos reducidos también aporta un componente social especialmente valioso durante el otoño, cuando tendemos a pasar más tiempo en casa.
Otra posibilidad es trabajar con un entrenador personal. Tener las sesiones programadas y contar con un profesional que adapte el entrenamiento elimina muchas de las dudas que frenan la constancia: qué ejercicios hacer, cuánto peso utilizar o cuándo aumentar la dificultad.
Repetir exactamente el mismo entrenamiento durante meses suele limitar la progresión. No se trata de cambiar todos los ejercicios cada semana, ya que cierta continuidad es necesaria para mejorar.
Puedes introducir pequeñas variaciones:
La variedad debe responder a una planificación. Pero cambiar por cambiar hace que sea difícil comprobar si realmente estás progresando.
Intentar recuperar rápidamente el nivel anterior a las vacaciones puede generar un exceso de fatiga, agujetas intensas o molestias. Si cada sesión se convierte en una experiencia agotadora, resulta mucho más difícil desear volver al gimnasio unos días después.
Si has tenido un parón, lo adecuado es aumentar progresivamente el volumen y la intensidad. En nuestro artículo sobre cómo volver al gimnasio después del verano sin lesionarte explicamos cómo adaptar las primeras semanas de entrenamiento al tiempo que hayas estado inactivo.
Recuerda que un buen entrenamiento debe exigirte, pero también permitirte recuperarte y continuar con el plan.
Dormir poco durante varios días puede reducir tu energía y aumentar la sensación de esfuerzo durante el entrenamiento. En otoño, además, la vuelta completa al trabajo y a las obligaciones aumentan el cansancio acumulado.
Para facilitar la recuperación:
Descansar no rompe la constancia, forma parte de ella.
En Squmat sabemos que la constancia no depende únicamente de la fuerza de voluntad. También depende de contar con una planificación realista, sentir que progresas y entrenar de una manera compatible con tu nivel, tus horarios y tus objetivos.
Por eso, en nuestro centro de entrenamiento personalizado en Madrid comenzamos valorando tu punto de partida y diseñamos un programa adaptado a ti. Puedes entrenar de manera individual, en pareja o en grupos reducidos, siempre con el acompañamiento de profesionales.
Si vives en Madrid y quieres que este otoño el gimnasio deje de ser un propósito pendiente y se convierta en una parte estable de tu rutina, ven a Squmat.
Te esperamos para ponernos en forma contigo en Calle de Hernani, 49, 28020, Cuatro Caminos. Y ante cualquier duda, recuerda que puedes rellenar el formulario: te responderemos encantados lo más pronto posible.

CEO & Entrenador Personal
Especialista en salud con más de 10 años de experiencia en el sector. Mi objetivo es que sumes vida a los años a través de mis programas de entrenamiento de fuerza y pérdida de grasa, readaptación de lesiones y entrenamiento en personas de edad avanzada.