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¿Has notado que en septiembre el gimnasio se llena de caras que no veías desde junio? No es casualidad, ni una simple cuestión de propósitos. Hay razones de peso —de calendario, de forma física y de comportamiento— que explican por qué septiembre es, de verdad, uno de los mejores momentos del año para volver a entrenar.
Si en algún momento del año vas a retomar el gimnasio, septiembre juega a tu favor más que casi ningún otro mes. Te contamos por qué.
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ToggleEn septiembre no cambias solo tú: cambia todo alrededor. Vuelven los horarios de trabajo, las rutinas de casa, incluso los horarios de las comidas.
Como todo se está reacomodando ya de por sí, sumar el entrenamiento a ese reajuste cuesta mucho menos esfuerzo que en marzo o en noviembre, cuando toca encajarlo a la fuerza en una agenda que ya está cerrada.
«Este año sí retomo el deporte.» «Quiero cuidarme antes de que llegue el frío.» Son pensamientos habituales al volver de vacaciones, y esa motivación inicial es real: merece la pena aprovecharla.
Ahora bien, es también una motivación frágil que decae con rapidez si el arranque es demasiado exigente. Por eso lo importante no es empezar fuerte, sino no abandonar en octubre. Si quieres el detalle de cómo conseguirlo, lo tienes en nuestro post sobre cómo superar el síndrome postvacacional con ejercicio.
Aunque no lo hayas llamado «entrenar», es probable que durante el verano hayas caminado más, nadado, hecho alguna ruta o simplemente te hayas movido más que en un día normal de oficina. Esa actividad, aunque informal, deja una base física que muchas personas no valoran.
Comparado con retomarlo después de un invierno sedentario, con menos horas de luz y más tendencia a quedarse en casa, septiembre te ofrece un punto de partida más favorable. El cuerpo responde antes y los primeros progresos se notan con mayor rapidez.
A diferencia de otros momentos del año, en septiembre no llegas arrastrando meses de entrenamiento acumulado, como sí ocurre al terminar una temporada larga de carreras o de competición. Ese descanso del verano, bien gestionado, permite que el cuerpo tolere mejor una vuelta progresiva, con menos molestias articulares y musculares.
Eso sí, esta ventaja solo se aprovecha si el reinicio es gradual. Volver de golpe a las cargas de antes de vacaciones anula buena parte de este beneficio y es, de hecho, la causa más habitual de lesión o de sobreentrenamiento en estas semanas.
En septiembre no eres el único que retoma la rutina: compañeros de trabajo, amigos y vecinos están en la misma situación. Esa coincidencia facilita entrenar acompañado, apuntarse a una clase o, simplemente, sentir que no se llega tarde a nada.
Entrenar con otras personas, o con supervisión profesional, es uno de los factores que más ayuda a sostener la constancia en las semanas en las que la motivación individual es más inestable.
En septiembre el buen tiempo todavía acompaña: los días son largos y las temperaturas, razonables.
Eso facilita ir caminando o en bici al entrenamiento, aprovechar el trayecto como parte de la actividad del día o completar la sesión con algo de ejercicio al aire libre, sin depender por completo del coche o del transporte.
A diferencia de noviembre o diciembre, en septiembre los días no se han acortado del todo. Eso permite entrenar antes de ir a trabajar o al salir, con luz natural, algo que ayuda tanto al ánimo como a regular el sueño, dos de los aspectos que más se resienten en la vuelta a la rutina.
Es un matiz que conecta directamente con lo que explicábamos sobre el síndrome postvacacional: cuanta más luz natural entra en tu día, más fácil resulta reajustar los horarios de descanso.
Septiembre coincide, para mucha gente, con revisiones y chequeos que se posponen durante el verano: médico, dentista, óptica… Aprovechar esa misma inercia para hacerte una valoración física antes de retomar el entrenamiento tiene mucho sentido, sobre todo si llevas meses sin entrenar o si arrastras alguna molestia de antes de vacaciones.
Empezar sabiendo de dónde partes es lo que marca la diferencia entre una vuelta bien planteada y una que termina en lesión o en abandono a las pocas semanas.
Si septiembre te parece un buen momento para volver a entrenar (que lo es), también puede ser la ocasión perfecta para hacerlo de una forma más organizada y adaptada a tu punto de partida.
En el gimnasio Squmat, en Madrid, planteamos el entrenamiento de forma personalizada, teniendo en cuenta tu nivel, tus objetivos y tus necesidades. Así, antes de empezar, realizamos una valoración inicial para conocer tu estado físico y diseñar un plan adecuado, algo especialmente útil si llevas unas semanas sin entrenar o quieres recuperar la rutina después del verano.
Además del entrenamiento personal, en Squmat también tienes la opción de entrenar en pareja y en grupos reducidos, además de nuestros planes combinados de entrenamiento y fisioterapia o rehabilitación, por si necesitas recuperarte de una lesión que hayas sufrido este verano o vengas arrastrando desde hace un tiempo.
Aprovecha las ventajas de volver a entrenar en septiembre con la planificación y el seguimiento que te harán recuperar la forma física.
Te esperamos en Calle de Hernani, 49, 28020, Cuatro Caminos, Madrid, y recuerda que puedes hacernos cualquier consulta a través del formulario.

CEO & Entrenador Personal
Especialista en salud con más de 10 años de experiencia en el sector. Mi objetivo es que sumes vida a los años a través de mis programas de entrenamiento de fuerza y pérdida de grasa, readaptación de lesiones y entrenamiento en personas de edad avanzada.