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El verano altera nuestros hábitos, y es normal: comemos más veces fuera de casa, cambiamos los horarios, descansamos peor y, en muchos casos, reducimos la frecuencia de entrenamiento. Por eso, al volver a la rutina, es normal notar cierta pérdida de forma física o algún kilo de más.
Septiembre puede ser un buen momento para recuperar hábitos saludables, pero no es necesario compensar los excesos mediante dietas estrictas o entrenamientos agotadores.
Para perder peso después del verano, lo más efectivo es construir una rutina que puedas mantener durante los próximos meses, y de eso queremos hablarte hoy en Squmat.
Contenido:
ToggleAntes de intentar cambiarlo todo, conviene reorganizar el día a día. Volver a unos horarios relativamente estables ayuda a planificar las comidas, encontrar tiempo para entrenar y mejorar el descanso.
Puedes empezar con acciones sencillas:
La clave no está en diseñar una semana perfecta, sino una rutina realista que también puedas cumplir cuando tengas más trabajo o menos motivación.
Uno de los errores más habituales al querer perder peso después de las vacaciones es buscar resultados inmediatos. Esto nos lleva a restricciones excesivas, eliminación de grupos de alimentos o un aumento brusco del ejercicio.
Aunque estas medidas pueden provocar una bajada rápida en la báscula, parte de esa variación puede deberse a cambios en los líquidos corporales y no necesariamente a una reducción significativa de grasa. Además, cuanto más difícil sea mantener el plan, mayores serán las posibilidades de abandonarlo.
Para perder peso es necesario que exista un déficit energético, es decir, consumir menos energía de la que el cuerpo utiliza. Sin embargo, eso no significa que tengas que pasar hambre ni eliminar por completo los alimentos que te gustan.
Para recuperar el equilibrio después del verano, deberías priorizar:
Además de aportar vitaminas y minerales, ayudan a aumentar el volumen de los platos y favorecen una alimentación más saciante.
Los huevos, el pescado, la carne, las legumbres, los lácteos o las alternativas vegetales ayudan a mantener la masa muscular y controlar mejor el apetito.
El pan, el arroz, la pasta, la patata o los cereales no tienen que desaparecer de tu alimentación. Lo importante es ajustar las cantidades a tus necesidades y dar prioridad, cuando sea posible, a opciones integrales o poco procesadas.
Tener alternativas prácticas disponibles reduce la probabilidad de recurrir continuamente a productos menos nutritivos por falta de tiempo.
Después de unas semanas con más refrescos o bebidas alcohólicas, recuperar una hidratación adecuada es uno de los cambios más sencillos y efectivos.
En este otro artículo descubrirás qué alimentos debes consumir para ganar masa muscular.
Cuando se piensa en adelgazar, es frecuente asociarlo únicamente con correr, montar en bicicleta o hacer largas sesiones de cardio. Sin embargo, el entrenamiento de fuerza también desempeña un papel importante.
Y es que durante un proceso de pérdida de peso no solo importa reducir grasa, sino conservar la mayor cantidad posible de masa muscular. El entrenamiento de fuerza, acompañado de una alimentación adecuada, ayuda a proteger esa musculatura y mejora la capacidad para realizar actividades cotidianas.
Por otra parte, caminar a buen ritmo, correr, nadar, montar en bicicleta o utilizar una máquina cardiovascular aumenta el gasto energético y mejora la salud cardiorrespiratoria. No hace falta alcanzar esta cantidad desde la primera semana. Si llevas tiempo sin entrenar, es preferible aumentar progresivamente la duración y la intensidad.
Entrenar tres veces por semana es positivo, pero el movimiento acumulado durante el resto del día también cuenta.
Caminar para hacer recados, subir por las escaleras, hacer pausas activas durante la jornada laboral o dar un paseo después de comer son pequeños cambios que pueden aumentar la actividad diaria sin exigir más horas de entrenamiento.
Si trabajas sentado, prueba a levantarte periódicamente y realizar desplazamientos breves. Un paseo de diez minutos puede parecer poco, pero repetido varias veces a lo largo de la semana suma una cantidad considerable de movimiento.
Dormir mal puede hacer que afrontar el día resulte más difícil. Cuando estamos cansados tenemos menos energía para entrenar, nos movemos menos y podemos sentir una mayor atracción por alimentos muy calóricos.
Para recuperar el descanso después del verano:
El descanso no sustituye a la alimentación o al ejercicio, pero facilita el mantener ambos hábitos.
Como vemos, para perder peso después del verano no necesitas hacer una transformación radical, sino más bien repetir durante suficiente tiempo una serie de decisiones razonables.
Para mantener la constancia en el gimnasio en otoño es preferible entrenar dos o tres días todas las semanas que empezar con seis sesiones y abandonar al poco tiempo. También es más útil mantener una alimentación equilibrada la mayor parte de los días que seguir una dieta extremadamente restrictiva durante una semana.
Piensa en septiembre como el comienzo de un proceso, no como una carrera para borrar las vacaciones.
Septiembre es un buen mes para volver al gimnasio, pero hacerlo sin una planificación puede llevarte a hacer demasiado al principio, a escoger ejercicios que no se ajustan a tus necesidades o incluso a lesionarte.
Sin embargo, en Squmat (Madrid) te ayudamos a recuperar la actividad física mediante un entrenamiento personalizado, progresivo y adaptado a tu punto de partida. Valoramos tu condición física, tus objetivos y tus limitaciones para diseñar un plan que te permita perder grasa, ganar fuerza y mejorar tu salud sin depender de rutinas genéricas.
Si vives en Madrid y quieres retomar el ejercicio después del verano, ponte en contacto con nosotros y empieza a entrenar con el acompañamiento de nuestros profesionales.
Te esperamos para ponerte en forma en Calle de Hernani, 49, 28020, Cuatro Caminos, Madrid, y recuerda que puedes hacernos cualquier consulta a través del formulario.

CEO & Entrenador Personal
Especialista en salud con más de 10 años de experiencia en el sector. Mi objetivo es que sumes vida a los años a través de mis programas de entrenamiento de fuerza y pérdida de grasa, readaptación de lesiones y entrenamiento en personas de edad avanzada.